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sábado, 28 de agosto de 2010

ÉXITO PAELLERO

Si algo tiene de bueno invitar a gente estupenda a comer es que todo les parece rico.
¿Recordáis cuando hablamos de las hierbas aromáticas que venían mis amigos Silvi y Juan a tomarse una paella a mi casa?. Como ya adelanté añadí unas hojitas de serpol. La verdad es que estaba riquísima, no se si por el serpol, o si, faltando a la modestia, por la mano de la cocinera, jajaja... Yo en honor a la verdad, el serpol ni lo noté. Es cierto que por miedo a un ingrediente nuevo puse muy poquito, pero quizá el secreto esté ahí, en ese no se qué, que sabe a gloria pero que no se nota. Como el maquillaje en las señoras, cuando ves que están guapas pero que no se nota que van pintadas.
Lo mejor de  esta paella, no fue ni el arroz ni el marisquito, ni tan siquiera del vino del que dimos buena cuenta. Lo mejor, lo mejor fue la buena compañía, el hecho de compartir buenos momentos con esos Amigos de toda la vida que aunque los veas poco, o casi nada, el sentimiento de amistad no cambia. Y veis que he puesto Amigos con mayúscula porque ya me entendéis, hay amigos y Amigos, y no se trata del tiempo compartido; no se trata de ir al cine todas las semanas y de hacer escapaditas de fin de semana, se trata de algo que va mas allá.
En fin, que con la excusa de una paella pasamos una tarde agradable recordando anécdotas de cuando eramos niños, de nuestras primeras experiencias adolescentes y de nuestra entrada en la madurez.
Respecto a la paella, estoy casi segura de que hay tantas recetas como familias, o incluso más porque cuando llegó mi hermana tuvimos una de esas discusiones fraternales de como se hacía. Llegamos a un término medio entre su versión y la mía y la receta quedó de esta manera.

INGREDIENTES:
Rape
Calamar
Mejillones
Almejas
Cigalas
Langostinos
Arroz (por supuesto)
Verduritas para el sofrito (cebolla, pimiento....)
Azafrán
Como veis no os pongo cantidades, todo depende de lo "rellena" que quieras la paella. Y la cantidad de arroz..., mi prima Susi (madre de familia numerosa) asegura que la cantidad de calcula a pocillo de arroz por comensal.

COMO
Previamente abrí los mejillones al vapor, reservando el agua. Deseché las conchas (para que no ocuparan demasiado espacio entre el arroz) excepto 6 que los dejé con su concha para adornar la paella.
Las almejas también las abrí. Estas las riego con un poco de vino blanco para que el agüita que sueltan tenga un poco mas de gracia. (Aquí primera discusíón mi hermana decía que se echan cerradas al guiso para que suelten el agua en el sofrito). Yo prefiero abrirlas antes, así puedo también colar el agua  y asegurarme que no se escapen arenitas, que ya sabeis lo traicioneras que son a veces las almejas.
En fin resumiento, tengo los mejillones y las almejas abiertas y reservada el agua de cocción filtrada para evitar las arenas.
En este caso excepcionalmente  y aprovechando que el día anterior nos habíamos dado un homenaje con unas nécoras, y haciendo honor al refrán "el que guarda siempre tiene", tenía también reservada el agua de cocer las nécoras.
Un buen chorro de aceite en la paellera y poner a pochar las verduritas bien picadas. (Vaya un sofrito de los de todos los días)
Una vez que la cebolla este transparente, añadí primero el calamar troceado. Haciendo caso a mi cuñada Maite, pare del calamar troceado en tamaños normales y parte en trocitos minúsculos casi del tamaño del grano de arroz, así suelta mas el sabor.
Después añadí el rape contiuando con los langostinos y las cigalas (también me guardé unas cuantas cigalas para adornar). Por último los mejillones (sin concha)  y las almejas (les dejé solo una de las valvas)
Un chorrito de vino blanco,(en este punto añadí el famoso serpol) un ratito a fuego fuerte para reducir y ya el último paso, añadir el arroz.
Llegados a este punto mi hermana y yo tuvimos otra discrepancias. Ella decía que el doble de la medida de arroz y yo que el triple de caldo. Al final llegamos a la decisión salomónica de el doble y medio mas.(El caldo en este caso no era fumet, pues ya que tenía reservada las distintas aguas de cocción fue lo que utilizamos. Añadimos unas hebritas de azafrán o en el peor de los casos un poco de colorante.
Dejar cocer primero a fuego fuerte y luego bajar a fuego suave. Adornar con las cosillas que teníamos resevadas, poner la tapa y dejar chop, chop hasta que el arroz esté cocido. Unos 20 minutos aprox.
Luego el ingrediente principal: una buena compañía y... a disfrutar.

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